Hace muy poco me enteré que soy nazi.
Un reconocido Premio Nobel de Literatura comparó al
peronismo con el régimen nazi. Como el actual gobierno argentino proviene de
esa fuerza política y yo apoyo muchas políticas de este gobierno, estoy
apoyando al nazismo (esto según Mario Vargas Llosa).
Incluso amigos míos dentro de redes sociales difunden y
hacen suyos esos dichos.
Asimismo esto ha sido afirmado por muchísimos periodistas,
políticos, filósofos, pensadores, intelectuales y opinólogos varios.
Esas afirmaciones son muy extrañas, ya que muchos de los que
las expresan han adherido o adhieren a políticos de esa fuerza; incluyendo al
eximio escritor, que ha sido un ferviente defensor del gobierno de Menem. Así
que, según sus propias palabras, él es nazi o al menos apoya a nazis.
Esos insultos, hacia los que no pensamos como él, también
son incomprensibles viniendo de un defensor de las libertades personales. Tal
vez sólo defiende su libertad personal y de los que piensan como él. Por lo
tanto, los que no pensamos como él, somos pasibles de ser denigrados e
insultados con total libertad.
Es por demás insólito que, quienes dicen que somos
intolerantes a las ideas de otros, nos insulten por no pensar igual que ellos.
Ahora, lo que considero absurdo, de esas comparaciones y
afirmaciones, es que termina siendo un insulto a los millones de víctimas del
nazismo. Ellos, las víctimas, no podían expresar sus ideas, difundirlas a todo
el país y/o a todo el mundo.
No solamente no se podían expresar libremente, ni siquiera
estaban libres. Estaban hacinados en campos de exterminio.
¿Qué les diría, por ejemplo, Annelies Marie Frank (Ana
Frank) a todos los que afirman que somos nazis? No imagino qué les diría Ana
Frank, lo que sí sé, es que a diferencia de las víctimas del nazismo, ellos se
pueden expresar libremente. En Argentina no hay campos de exterminio. Sin
embargo, cuando digo que apoyo tal o cual medida de este gobierno, o que apoyo
al kirchnerismo, principalmente porque implementan cosas que pienso desde hace
años, automáticamente soy atacado, insultado, acusado de recibir dádivas del
gobierno, de corrupto, de vago (pagado por los impuestos que ellos pagan), etc.
etc. etc.
O sea, unos se pueden expresar libremente y los otros,
dentro de los cuales me incluyo, no podemos decir lo que pensamos con la misma
libertad, ya que somos agredidos.
Debo leer y escuchar todos los días agresiones, sólo por el
hecho de pensar como pienso. Muchas veces, esas agresiones, vienen de personas
a las que respeto y estimo. Si bien debiera dejar de respetar a quienes me
agreden, eso me convertiría en lo que critico. Sería un círculo vicioso de
insultos y agresiones. Obviamente, me gustaría que me respeten y respeten mis
ideas, sin embargo, eso no depende de mí. Sí depende de mí, el respetar las
ideas de quienes no piensan como yo, aunque me insulten.